Columna salomónica
Geometría y partes Como cualquier columna clásica, la salomónica conserva las tres partes fundamentales: basa, fuste y capitel. Lo que la define es exclusivamente el fuste: un único tambor continuo que se retuerce sobre sí mismo dando habitualmente seis vueltas completas a lo largo de su altura, generando una superficie curva y ondulante sin pliegues ni aristas. Esta característica —el fuste de un solo elemento que se enrolla— la distingue de la columna entorchada propiamente dicha, que se obtiene entrelazando dos o más fustes distintos; en la salomónica hay un único fuste retorcido, lo que confiere a su superficie una continuidad suave y fluida. El capitel puede ser de cualquier orden, aunque predominan el corintio y el compuesto, con sus hojas de acanto que armonizan con la decoración vegetal del fuste.
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